LOS RATONES Y JOE CREPÚSCULO


 

Joe Crepúsculo es un artista que tiene une extensa obra en su haber y goza de reconocimiento por parte de crítica y público.

En su último disco de 2017 figura la canción “Pisciburguer” que se puede encuadrar dentro de la más pura tradición de canción de verano descerebrada me ha pegado el sol en la cabeza y no pienso nada, mira qué tías, beber y a la piscina con los colegas.

Joe Crepúsculo ofrece más cosas en sus canciones. En otras.

Los ratones, allá por 1988 ofrecían lo mismo. Solo diversión, sin pensar. La diferencia es que éstos últimos solo ofrecían eso. ¿Y cuál es el problema? El resto lo puedes buscar en otros grupos.

Joe Crepúsculo peca de lo de siempre desde el inicio de la jodida generación indie allá por los 90, el amateurismo absoluto como bandera. Esas voces, esa calidad de grabación de estudio….

Eso sí, escuchar las canciones de Los ratones ahora es para sonrojarse. En aquel tiempo sonaba normal, pero en el siglo XXI, qué organillo, qué ritmo ska de todo a 100….

Fíjese en estas diferencias, que al final son todo similitudes, y dedíquese a disfrutar como un primate de ambas canciones.

 

Eso sí, lo de Los ratones como producto ya era el descerebro en sí mismo. Una neurona por una neurona es igual a una neurona.

La imagen estaba plagiada de Alex y Christina, pero musicalmente no tenían ninguna vergüenza (por ahora todo son ventajas).

“Guiris”, el primer single, ya amenazaba por donde iban los tiros. Pero lo mejor era la canción “Más fiestas”. Tiene todos los defectos que puedas imaginarte, pero una enorme virtud: es muy difícil estar de mal humor mientras la escuchas.

Solo este single les valió la grabación de un segundo disco, y cierta expectación a nivel nacional.

Además, por supuesto, era otro plagio, esta vez de la canción más famosa de Kortatu, sustituyendo “Todo este sábado me lo voy a pasar / privando en mi casa hasta reventar / ya estoy harto, no quiero salir más / siempre lo mismo, mierda de ciudad” por algo menos punk, tipo “Siempre estoy pensando que en la semana / hay muy pocos días para descansar / por si acaso me equivoco le pregunto a la gente / y el resultado siempre es igual / todos me dicen que quieren más fiestas / esto es España, esto no es Alemania”.

Es posible que creas que este es un artículo de coña, pero nada más lejos. Encontrar este tipo de canciones es una auténtica rareza. Es el punto exacto. Es exactamente una neurona, ni degeneración, ni coartada culta.

La degeneración vino en el segundo disco, cuando lanzaron como single una versión de “La chica ye-ye” que comenzaba “no te quieres enterar / que te las quiero tocar”. La popularidad bajó en picado y se disolvieron.

Pero ahí no acabó la cosa, casi siempre hay otra oportunidad, se cambiaron el nombre por “Más y Más” (- tío, como la canción de La Unión- (risas flojas de fondo)) y se lanzaron como dúo de música de baile, con la chica cantando en plan “yo seguiré bailando aquí para que tú me veas” y producidos por Julián Ruiz. Hombre, la idea da risa, pero el resultado era aburrido.

Espero que nadie esté utilizando más de una neurona y preguntándose qué conclusión se puede sacar de esto (que se puede, ya lo creo), y se dedique solamente a escuchar estas dos canciones “Pisciburguer” y “Más fiestas” como si tuviera una auténtica pedrada en la cabeza.

 

SONIK DRAWER 2017

 

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EL SECRETO DE DEPECHE MODE


Como fan de muchos grupos, siempre me he sentido decepcionado al entrar en contacto con otros fans. No tenemos nada en común, a pesar de que creo que la actitud de esos grupos está clara.

Hay un caso macabramente exagerado: siempre me ha intrigado por qué los fans de Depeche Mode, en general, son tan estúpidos.

Hablo en general, siempre hay excepciones. Las individualidades son la esperanza. Que se lo digan a los superhéroes Marvel.

No me he tomado a la ligera esta observación como fan, y para demostrar mi genuina preocupación y compromiso con la causa, a lo largo de más de 27 años he elaborado un estudio sociológico del que en este preciso artículo presento mis conclusiones.

 

Depeche Mode tomaron su nombre de una revista de moda francesa. Al iniciar conversaciones con fans de este grupo, todos conocen este dato, es más, sus conocimientos son prácticamente enciclopédicos, conocen los detalles más nimios, personales y musicales, de sus componentes. En sus conciertos aparecen pintadas tipo “Martin is the sweetest perfection”, tienes que estar dentro de la secta para enterarte de algo.

Descoloca que en España, el rollo gótico no tuvo casi ninguna repercusión (Parálisis Permanente, Décima Víctima, y casi para de contar), sin embargo los fans de Depeche Mode, además de no conocer a estos grupos, empezaron con este rollo a partir de su disco más exitoso, Violator (1990). Por tanto deduzco que esto no tiene ningún bagaje cultural, el fabuloso mundo Depeche se reduce a ellos mismos, y como mucho me atrevo con The Cure. Es decir, no es una secta, es decepcionantemente superficial. A pesar de los conocimientos enciclopédicos.

La conclusión es descorazonadora, una vez más. En su mayoría no son góticos, son pijos. Yo los denominaría “Góticos o sea te lo juro yo mueeero por esto”.

Es otro ejemplo de que da igual la rareza, la pureza, o la complejidad de las flores que les des a los cerdos.

De la misma forma que la crítica siempre les despreció por hacer música con sintetizadores. Decían que eran Electrofunk de Fisher-Price y unas caras de niños bonitos sin nada que contar. Que para meterse en el mercado americano se vendieron poniendo una guitarra blues en “Personal Jesus”. Todas esas personas parecían obviar, para empezar, que la coda final del mismo “Personal Jesus” es un hito en la música electrónica, con esas luces rebotando en las paredes oscuras (me refiero a la música). También parecían obviar que pocos grupos tienen la personalidad de hacer un estribillo que diga “déjame verte completamente desnuda” (la canción “Stripped”).

De la misma forma, los fans ignoran que se han subido al carro de algo que desconocen aunque se sepan de carretilla la lección. Y que en 1990 les salvaba la absoluta inocencia con que profesaban su fe. Pero con unos tacos más encima ya no queda la inocencia, solo su propia religión elitista bajo el disfraz de Depeche Mode.

De todas formas, llevan con el piloto automático desde “Songs of Faith and Devotion” (1993), y eso enfría bastante los ánimos.

Pero antes, antes, sí que había motivos para hacer una secta alrededor de ellos. Los clips de Anton Corbjin eran artísticos. Eran algo más.

El bueno de Anton aprendió inglés para traducir las letras de Joy Division, e incluso hizo la película “Control” basada en su vida y milagros.

Con los vídeos para Depeche Mode definió imagen y actitud para nada adolescente. Uno entre muchos: el clip de “In your room” muestra el símbolo de algo que va mal, realmente mal (la bombilla desnuda) eclipsando cualquier otra imagen con su omnipresencia.

De esto puedes hablar con los fans de Depeche Mode, ya sean de los que molan, o de los gilipollas. Y eso es mucho mejor que hablar de fútbol o de política.

SONIK DRAWER 2017

 

BRUNO LOMAS


Una estrella del rock.

En el actual sistema vigente, además de premiar a triunfadores y castigar a innovadores, prima el beneficio. En cuanto no lo proporcionas, no interesas.

Hay grupos y personas que son respetadas aunque haya mucho tiempo que no sacan discos interesantes, Elvis (básicamente porque está muerto), Rolling Stones, Pink Floyd, etc.

Sin embargo no hay ni un solo caso en España en el que ocurra eso. Somos un país con cultura aún más baja que el sistema actual vigente, lo cual es para pensárselo.

Miguel Ríos posee una carrera musical digna de mención, pero nadie le perdona la megalomanía estúpida de “Bienvenidos”, y los conciertos con Ana, Víctor y Joan Manuel. En mi opinión era mucho peor ver a Elvis diciendo “Aloha from Hawaii” y cantando con boas de colores a putas viejas ricachonas.

Sin embargo Elvis es una leyenda. Merecida.

La potente voz de Bruno Lomas dejaba con la boca abierta a cualquiera, aunque te creas que ya lo has escuchado todo. Eso unido a su entusiasmo y su empuje, le convertía en un animal mítico, legendario.

Cantaba con auténtica furia, genuina, no impostada.

Bailaba con pasión. Sí, bailaba. Y te aseguro que sudaba masculinidad por cada poro.

Después de pasar por varios grupos, daba igual que pasara de la canción melódica para participar en el Festival de Música de Benidorm, hasta versiones de clásicos de rock. Su voz siempre salía airosa, no solo airosa, convertía cualquier canción en inolvidable.

Como canción melódica, tan de moda en los sesenta en Francia, España e Italia, la canción “Como Ayer” barre de tu mente cualquier otra en la que estés pensando.

Pero las versiones de clásicos rock eran una auténtica pasada. En “Irresponsable”, después de dejar claro que está completamente trastornado (en la mejor línea del mejor Elvis), con una potencia y pasión de no dar crédito, suelta “sé que loco estoy por ti, lo tengo que jurar por mi salud, oh, yeah!!!” que te arranca del suelo de raíz.

Había gente que se compraba sus discos porque prefería sus versiones a las originales.

Su último destello fue colaborando en el disco “Introglicerina” de Seguridad Social, en 1990, cuando estaban despegando para ser un auténtico grupo de rock, con su actitud punk bien dirigida y justo antes de “Furia Latina”. En su mejor momento. Su líder, José Manuel Casañ, decía que le iba a componer algunas canciones y hacerle un disco. Pero Bruno se murió.

Ahora nadie le recuerda.

En otro contexto, en otro país, sería una auténtica leyenda.

Aquí seguimos, despreciando los regalos y con el último disco de Melendi anunciado hasta en el Telediario.

SONIK DRAWER 2017

 

PREMIAR AL TRIUNFADOR Y CASTIGAR AL INNOVADOR


Aunque lleves más de diez años trabajando duro y siendo un auténtico mutante para adaptarte a las situaciones y a los tiempos sin dejar de ser tú mismo.

Aunque ya hayas triunfado.

Si te decides a innovar, serás castigado. Ignorancia que conduce al rechazo y al resentimiento.

 

Alaska, en sus distintas mutaciones, lleva unos cuarenta años en el negocio.

Sus canciones suenan. Fangoria es un grupo de éxito actualmente. Pero la innovación más audaz, original y creativa fue castigada, lo pagó caro, con una década de indiferencia y rechazo.

 

El último disco de Alaska y Dinarama era un despelote, acid house, mi novio es un zombi, fly acid fly. Lo presentaron en una discoteca, ni conciertos para ayudar al tercer mundo ni nada. Era un poco chochi, un poco simple, pero te partías de risa. Fue un gran éxito de público, y estaban ahí en lo alto.

Con todo ganado, desde la posición más cómoda del mundo, dieron un salto mortal, sin que nadie se lo pidiese. No en vano el primer disco de Fangoria se llama así, “Salto Mortal”, y en efecto, casi se matan.

Portada diseñada por “The Designers Republic”, autores de las alucinantes portadas de Pop Will Eat Itself, y que ahora se dedican a la arquitectura.

Alaska haciendo declaraciones irresistibles: “No voy a hablar de la movida ni a interpretar ninguna canción anterior a Fangoria. Imaginad que estoy muerta y tenéis que acudir a los archivos”.

Letras introspectivas, samplers en ocasiones irreconocibles, y eliminación de arreglos tradicionales sustituyéndolos por ruido como instrumento musical.

La producción más vanguardista que podía encontrarse en Inglaterra.

Compromiso creativo, cinismo, es un disco oscuro y a veces alegre, pero la alegría es siempre interior.

Es como decía Radio Futura, “La ciudad Interior”. Es como decía John Foxx: vamos a imaginar cómo sería el mundo si Estados Unidos nunca hubiese existido.

Es pop.

Pero no como lo entendía Andy Warhol, es una idealización de Warhol llevada a un nivel superior y hecha realidad.

El primer disco de Fangoria no tiene parecido con nada editado en España, ni antes ni después.

 

La recepción fue la que puedes esperar de un producto así. No pondremos eso en la radio, no entendemos qué están haciendo, Alaska ha perdido la voz (hay que ser gilipollas para que esa sea tu conclusión después de escuchar el single “En mi prisión”, la mejor letra jamás cantada por Alaska, de largo).

Pero que nadie se asuste, que nadie remueva el culo en su asiento. Las cosas han vuelto a su cauce, como debe ser.

Aquí no ha pasado nada.

 

SONIK DRAWER 2017