GIORGIO MORODER. A PASARLO BIEN.


El 22 de Julio de 2017 se dejó caer por Madrid un mito de la música.

Su aportación a la cultura del siglo XX es incuestionable.

Más que incuestionable, produce vértigo:

Productor de las bandas sonoras “Flashdance”, “Top Gun”, “El Expreso de Medianoche”, “Scarface (el precio del poder)”, del primer disco de Sigue Sigue Sputnik, los mayores éxitos de Donna Summer, y su sombra de colaboraciones se alarga hasta el infinito: David Bowie, Blondie, Kylie Minogue, Human League… y creador de estudios de grabación a los que acudieron los mismísimos Led Zeppelin y Queen.

Le corresponden tres Oscars de Hollywood, por “El Expreso de Medianoche”, y sus producciones para “Flashdance…What a Feeling”, y “Take my breath away” (Top Gun).

Vangelis posee un Oscar por “Carros de Fuego”, pero está mil veces más reconocido. La razón es muy simple: Giorgio Moroder hace música de baile.

Todavía estamos así.

Negar la influencia de Moroder en la cultura moderna es lo mismo que barrer a Bob Marley, The Beatles y Janis Joplin debajo de la alfombra. Pero no hay forma de meterles eso en la mollera a los que les gusta la “música auténtica”.

Cuando arrancó su performance en el Jardín Botánico de la Complutense, por un momento pareció que iba a cuestionar no solo la música de baile, sino la cultura tal y como nos la han vendido hasta ahora. Su “Love to love you baby” de Donna Summer con la cara lavada, remezclado y con calidad de sonido brutal te proyectaba directamente a la estratosfera.

Pero Giorgio no había venido a eso, solo quería pasarlo bien, y pinchar lo que le diera la gana. Desde el himno para el mundial Italia 1990 (horrenda canción) hasta “Despacito” de Luis Fonsi (gritos y abucheos entre el público).

Vino con su mujer, la cual hizo fotos del público hasta que se cansó, y declaró su amor por el fútbol (Juventus), reconociendo por tanto que el Real Madrid es el segundo mejor equipo del mundo, ante la absoluta indiferencia de un público mayoritariamente gay (en general suelen pasar del fútbol). Pero eso a Giorgio le importó un rábano, puso una canción detrás de otra con el “pom-pom-chunda-chunda” como sutil vehículo para enlazar sus éxitos, y se divirtió como el que más.

Eso sí, cualquier crítica se disipaba al sonar “From here to eternity” (único fragmento cantado por él en directo), la banda sonora de “Scarface” con la proyección de fondo de la escena ridícula, estúpida y mítica de Al Pacino y Michelle Pfeiffer bailando, y por supuesto “I feel love” de Donna Summer.

Cuenta la leyenda que con el aluvión de críticas que siempre tuvo encima, tenía que producir “I feel love” y no tenía ni idea de cómo hacerlo. Optó por los sintetizadores. En aquella época, si querías meter un sintetizador en una canción, tenías que contratar a un ingeniero, ya que esas máquinas diabólicas eran grandes como armarios y dificilísimas de manejar. Después de que Moroder diera instrucciones precisas al ingeniero sobre cómo quería que sonase, le dejó días para que programara la máquina. Cuando acabó el tiempo el ingeniero se reconoció incapaz de hacerlo, es más, la máquina de las narices se había estropeado e iba al doble de velocidad de lo normal. Aún así escucharon el resultado. Fantástico, nunca se había oído nada igual. Obra maestra por accidente, como tantas otras.

En el concierto, Giorgio solo tuvo una queja, para Daft Punk, que le llamaron – él creía que para trabajar juntos – pero sólo querían que les hablase de su vida y milagros. En la canción “Giorgio by Moroder”, la más moderna de su repertorio, mucho me temo no ha participado mucho.

Al acabar el concierto, la duda es inquietante

¿Acaso Giorgio Moroder no tiene ni idea de la importancia de su música, por qué no quiere revindicar su legado más auténtico y lleno de significado?

¿O más bien todo le importa un pimiento y la idea que quería transmitir es “pásatelo bien, que mañana podrías estar muerto, y a todos les importa una mierda”?

Desde luego, solo me puedo inclinar por la segunda opción.

SONIK DRAWER 2017

 

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LOS BENEFICIOS DE UNA DICTADURA


The Sisters of Mercy, cuando empezaron, eran un grupo de amigos que se pusieron ese nombre por la canción de Leonard Cohen. Eran un poco tétricos, góticos, oscuros, pero al fin y al cabo eran un grupo de rock.

 

Pero Andrew Eldritch es un tipo excepcional. Eso no tiene por qué ser nada bueno.

Pero ya es algo, viendo cómo está el patio.

Cuando empezaron a tener algo de éxito, todos en el grupo empezaron a tener una vida sobria y ordenada para poder hacer las giras. Es lo que hace cualquiera con un mínimo de cordura.

Eso a Andrew no le parecía bien. Le parecía aburrido.

Hubo algunos cambios de formación, hasta que Andrew se quedó solo. Creó su propio sello, programó su propia caja de ritmos (Doktor Avalanche) para no necesitar a un batería. Se quedó con el nombre del grupo para él solo.

A todo el mundo le gusta la música, tralará tralará, pero hay muy pocos que estén dispuestos a dar su vida por sus ideas. A que toda su vida gire en torno a lo que tienen en su cabeza, su proyecto.

A eso se le llama consagrarse a algo.

 

Si te asusta, mejor puedes ir a bailar “Despacito” de Luis Fonsi en el chiringuito de moda a ver si arrimas la cebolleta. Es el sentido de la vida, ¿es que hay algo más?

En la canción “Under the gun” cuenta con la colaboración de la cantante de Berlín Terri Nunn, que con esa energía suya que te deja en el sitio, te pregunta de forma insistente si vives para el amor mientras Andrew de fondo deja caer palabras como si fueran billetes de cien dólares.

En el videoclip de “This corrosion” consigue que de igual si te gusta la canción o de qué época sea, el magnetismo traspasa la pantalla.

En “Doctor Jeep” mete un riff duro de guitarra y suelta imágenes como si fuera un zapping dirigido en el que tú no decides nada ante la avalancha de frases (imágenes). ¿Quién no ha sido víctima de eso? La cuestión es que depende de quién lo dirija. En sus manos, las imágenes frenéticas son piezas de un puzzle que significa algo.

Todo el mundo grita y tú sí que vales

Todo el mundo tiene un trabajo que perder

Aquí viene la radio de tu vida

Aquí vienen los terroristas

Hombres de negocios tarareando éxitos conservadores

 

Mientras tanto, en el Sheraton

Doctor Jeep canta y canta y canta

 

No te lo voy a explicar porque no serviría de nada

Si no tienes miedo a la soledad, puedes hablar así.

 

SONIK DRAWER 2017

 

MAD COOL: UN MUNDO FELIZ


El viernes 7 de Julio de 2017, el artista Pedro Aunión murió durante su actuación en el Mad Cool Festival.

Hay mucha información en la red sobre este hecho.

En el momento de su muerte sonaba “Purple Rain” de Prince, y la música se cortó de repente cuando se produjo la tragedia. Solo hubo un pequeño retraso hasta que los cabezas de cartel Green Day saltaron a escena, con Bohemian Rapsody de Queen sonando como intro.

Billy Joel Amstrong, cantante y líder de Green Day, en un comunicado correctísimo, declaró que no sabía nada de la tragedia, si lo hubiera sabido no habrían salido a tocar. Solo se les informó que saldrían algo más tarde debido a un problema de seguridad, algo habitual en los festivales. Nada más.

Cuando una persona arriesga su vida por algo que considera su trabajo y su arte se merece un respeto. Cuando pierde su vida cuando está sumergido en ese arte, no puede tratarse como un problema de seguridad.

Nos hallamos ante una perversión de “Un mundo feliz” de Aldoux Huxley, pero bastante peor de lo que imaginaba su, después de todo, inocente autor.

Seguro que nadie ha pensando en la pasta que supone devolver 45.000 entradas.

En una conocida emisora de radio se representó la muerte del artista, cortando “Purple Rain” para la ocasión para darle mayor impacto. A los dos minutos de acabar la narración, justificando que no se parase el show, como conclusión se dijo que hay que aprovechar cada minuto en la vida, porque nunca se sabe cuándo puede ser el último, y se cambió de tema con la misma soltura con que Paris Hilton se cambia de modelito.

Cuando Talking Heads y Esclarecidos decían “el cielo es un lugar donde nunca pasa nada”, estoy seguro de que no se referían a esto.

Todo debe ser rápido, la vida sigue, hay otros temas de actualidad. Y luego en el Telediario hablamos del tiempo, hace mucho calor, lo mejor es un chiringuito, ahora apetece estar fresco, durante diez minutos, con entrevistas y alguna tía buena en la playa.

En muchos programas es frecuente llorar, gritar, abrazarse, sentimientos a flor de piel. La voz, tú sí que vales, mira quién baila, todos los realities, ofreciendo espectáculos vulgares y zafios diciendo que es arte, todos llorando, abrazos y lágrimas, y caras temblorosas de la emoción.

Es todo una puta mentira.

El festival debería haberse cancelado. No es un punto de vista, es la única solución decente, y no mentir al grupo cabeza de cartel diciendo que hay un problema de seguridad sin especificar cuál.

La censura y manipulación en el mundo moderno ha alcanzado cotas más altas que en muchas dictaduras, lo que pasa es que no se puede protestar porque se disfraza de libertad. Eso deja a las protestas en fuera de juego.

¿Hasta cuándo vamos a fingir que todo da igual, en todos los aspectos de nuestra vida, que no pasa nada?

¿La cultura del miedo que nos inculcan desde la cuna tiene tanto éxito?

 

SONIK DRAWER 2017

 

CUANDO JESÚS ERA VULGAR


 

Un soleado día, un grupo de jóvenes ingleses fueron a veranear a España, y les extrañó bastante que hubiera tanta gente que se llamaba Jesús. Incluso era un nombre muy común. Lo unieron con el apellido más común inglés que se les ocurrió, y ya estaba.

Jesus Jones había nacido. Unos críos que solo pensaban en el skate y en pasarlo bien sin ninguna pretensión. Y ser modernos. En muchas entrevistas les preguntaban sobre el posible carácter religioso del nombre del grupo, y ellos se asustaban un poco.

Unos críos.

Mike Edwards era el compositor, cantante, y productor del grupo. Fan obsesivo de las nuevas tecnologías que, cámara en ristre, filmaba todo lo que se le ponía por delante. Eran tan enérgicos, les gustaba tanto divertirse y eran tan modernos, que tuvieron éxito. Cuando lo alcanzaron, seguían siendo tan críos que se mearon en los pantalones, por ello bautizaron su segundo disco como “Doubt”, dudando de sus posibilidades de éxito, inseguros ante las expectativas creadas.

Sin embargo, tenían la imagen, y el disco era como una meta-anfetamina, como un terremoto. La compañía de discos les exigía cientos de canciones, y ellos las hacían, incombustibles.

Éxito.

Vale, de acuerdo.

Y ahora, ¿qué?

Eso de que son jóvenes y pueden con todo siempre es mentira. Acabaron totalmente exhaustos después de la gira, y con problemas personales entre ellos.

Tiraron hacia la electrónica más vanguardista para su fantástico nuevo disco “Perverse”, su fusión personal del techno y el rock alcanzaba techos insospechados.

Pero, a todo esto, ¿en qué año estamos?

“Perverse”, su mejor disco con diferencia, con todo su rock electrónico sofisticadísimo apareció durante el auge del grunge. Crítica y público les crucificaron sin ningún miramiento. Además, coincidió con el divorcio de Mike Edwards.

A esto en mi pueblo se le llama estar en el fondo del pozo. Las ganas de divertirse sin ninguna pretensión se pagan muy caro a largo plazo.

Como ellos mismos decían, era como si miraran hacia adelante, hacia un futuro tecnológico lleno de posibilidades, y posible, y todo el mundo quisiera mirar hacia atrás. Usando como pretexto y manipulando la actitud de Kurt Cobain, el rock volvió a la edad de piedra, terreno más seguro y predecible para todo el mundo.

Jesus Jones se quedaron obsoletos, siendo los más modernos.

Para el vídeo de “The devil you know”, contaron con Zanna, artista dedicada en cuerpo y alma a su trabajo.

Visualmente, en cuanto a modernidad, provocación, y demostración indiscutible de que una imagen vale más que mil palabras, el vídeo no tiene nada que envidiar al aspecto visual del “Achtung Baby” de U2, y eso es decir mucho.

Pero todo daba igual, estaban sentenciados. Mike Edwards cayó en una depresión (espero que a nadie le extrañe), y tardó años en volver a componer. Para entonces ya no eran tan jóvenes ni tan modernos.

Pero al menos siguen cuerdos – “no nos gusta engañarnos, ahora ya no vamos a cambiar nada, estamos en el mercado de la nostalgia”.

Pero siguen teniendo fans, siguen haciendo discos. Otra semilla del diablo.

 

SONIK DRAWER 2017