EL CIELO ES UN LUGAR EN LA MENTE. (Y EL INFIERNO)


Hasta puedes hablar con seguridad, dar la impresión de que sabes mucho, y estar más perdido que un pulpo en un garaje.

Richard Butler era el cantante y compositor de The Psychedelic Furs, e hicieron dos primeros discos con sabor agridulce. Las letras eran existencialistas y misteriosas. “Todo el mundo necesita un Dios, una mentira”.

Luego empezaron a desintegrarse porque algunos miembros del grupo querían seguir siendo poco conocidos, íntegros y extraños, pero Richard era muy bueno en esa vena misteriosa, y conectarlo con lo mágico podría abrirles las puertas al éxito masivo.

Así fue. Los pellejos psicodélicos demostraron de lo que eran capaces. A veces es necesario.

Sobre todo con el disco “Mirror moves”, aquello parecía un hechizo. El director Tim Pope, conocido por sus vídeos de The Cure, hizo su mejor obra cuando les dirigió una poesía hecha vídeo “Heaven”. Una declaración de intenciones introspectiva mientras está diluviando y la cámara da un travelling circular constante. No había vuelta de hoja, ahí te lo creías todo, se podría fundar una religión alrededor de esa canción / vídeo. En youtube lo puedes encontrar, y ahí da igual que todo esté fuera de contexto, en cuanto lo ves te absorbe como un agujero negro hacia otra dimensión.

En las ideas etéreas no hay fórmula, y la tentación es muy grande. El próximo disco prometía auténticas superventas, esa voz carrasposa que se te ha quedado porque te has portado muy mal en el pasado, pero aún estás vivo porque sabes algún truco de magia, era infalible. Así que Richard picó el anzuelo.

Hizo una nueva versión de su tema “Pretty in pink” para el rey de las pelis adolescentes de los 80, John Huges, para después declarar que no le gustaba ni la nueva versión ni la película.

Hizo un disco con un himno vacío, inflado con helio que en lugar de explotar, pinchaba. Heartbreak beat. Declaró que era la canción con la que más se identificaba en su vida. Promoción salvaje en las radios, canción más grande que la vida, bla bla bla. Un fiasco.

Los siguientes tres años se los pasó siendo víctima de sí mismo, con depresión, abuso de alcohol, y peleas gratuitas con todo el mundo.

Los últimos discos con repercusión – ya sabes, el mundo laboral siempre te da una oportunidad extra para demostrar que nada ha sido culpa suya – se llamaban “Book of days”, y “World outside”. No son melancólicos, sino desoladores. La canción “Until she comes” puede incitar tanto a la profunda reflexión como al suicidio. Lo siento, pero la recomiendo encarecidamente, es como ver algo muy hermoso totalmente destrozado.

Como todas las canciones, significa lo que tú quieres que signifique, pero habla sobre la adición a las drogas.

No hubo final feliz, si quieres un final feliz te puedes quedar a vivir en el vídeo de “Heaven”.

Ya nadie se acuerda de ellos, pero Richard aclaró que eso le importaba un pimiento, lo que le impulsaba a crear era la urgencia, la necesidad de hacer algo. Solo le preocupaba no perder el tiempo, una de sus citas favoritas era la de Martin Amis: “El tiempo es algo que hace que parezcas y te sientas como una mierda”.

SONIK DRAWER 2017

 

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