AMERICAN PIE (THE DAY THE MUSIC DIED)


 

A principios del siglo XXI, la industria musical cosechaba los mayores beneficios de su historia. Con un bajísimo nivel artístico.

Los números salían.

El bajo nivel artístico era necesario porque los artistas auténticos son conflictivos, está en su naturaleza. Solo un ejemplo: The Stone Roses cuando sacaron su fantástico primer disco.

Sin embargo, todo esto se puso en peligro con la piratería discográfica. Al principio solo eran personas que compraban aparatos para duplicar CDs y los vendían en mercadillos. Contra eso se podía luchar.

Cuando empezaron las descargas masivas en Internet, a pesar de la domesticación de Napster, todo había acabado.

Pero el periodo de tiempo que va desde las tostadoras de CDs hasta cuando la música se volvió gratis en Internet fue realmente cómico a la vez que interesante.

 

Los aparatos para duplicar CDs se fabricaban y vendían por las mismas multinacionales (distintos departamentos, por supuesto) que vendían CDs musicales. Por ejemplo Sony.

La contradicción evidente del capitalismo, el sistema fagocitándose a sí mismo. La búsqueda incesante de beneficios frena oportunidades de beneficio.

 

Después de esta clase de economía básica que no os van a dar en las decrépitas Facultades actuales, voy a divertirme un poco:

 

23/10/2005: Enciendo la televisión y aparece alguien con cara de muy buena persona:

“La música se muere, por favor, ayudadnos” (juro que esto es verídico).

Esta frase tan enternecedora, digna de “Verano Azul”, se podía oír frecuentemente en la tele y en la radio, medios todos ellos dominados por un monopolio que se estaba forrando a costa de chavales inocentes.

Es necesario aclarar este concepto antes de que se nos salten las lágrimas en la dirección equivocada. Matar a la música es lo siguiente: un cazatalentos de una megacompañía, descubre a un grupo-cantante realmente prometedor, ya sea sensible, poético, agresivo o violento, y le compra su arte a cambio de dinero.

Los grupos que no son famosos casi nunca son dueños de sus canciones, ¿crees que Antonio Vega era dueño de la Chica de Ayer?, pues no. El dueño de esa canción es la compañía de discos que la compró por cuatro duros, teniendo en cuenta lo que realmente vale, cuando Nacha Pop aún no eran conocidos. Eso explica la versión de Enrique Iglesias.

Bueno, a lo que iba. Luego obliga a ese grupo, o artista realmente prometedor a sacar un disco por año y le presiona y le presiona hasta que mata su frágil talento, hasta que empieza a hacer canciones mediocres y luego le da la patada y a buscar a otro. Eso es matar la música y lo hacían las grandes compañías que luego se enfadaban porque se pirateaban discos. Por supuesto, cuando comprabas un disco “legal”, la mayor parte del dinero se lo llevaban los chupatintas, el artista recibía una pequeña parte, la prueba es que los CD se rebajaron sustancialmente en los últimos años de la debacle, aún cuando la SGAE (Sociedad General de Autores) juraba y perjuraba años atrás que no podían bajarse.

El mismísimo David Bowie declaró que si bajaban los precios, reconocían que antes estaban demasiado altos.

Demasiado tarde.

 

Para ser justos, hay muchos artistas de talento que han declarado que sin los grandes contratos de multinacionales jamás podrían haber sacado sus grandes obras. Y hay buenas personas en muchas multinacionales que ofrecieron auténtica ayuda a artistas al borde del precipicio.

De todas formas, ésta polémica ya no importa, por eso la publico.

Ahora la industria musical no mueve ni de lejos las cifras que movía antes, y la música es una subdivisión del entretenimiento general. Mucho más rentables son los videojuegos y Netflix.

 

¿Alguien quiere abrir una tienda de discos o un videoclub?

 

SONIK DRAWER 2016

 

ESTÉREOS RECUERDOS


La segunda cosa que más me llama la atención de 1984 es que los viejos son totalmente incapaces de explicar cómo era el pasado.

Pueden contar anécdotas, pero no te haces una idea de cómo era la vida realmente en esos tiempos. Es la conspiración de la amnesia.

Así no tienes ningún mundo alternativo con el que compararte, al que aspirar, sólo este, y en éste reina el miedo. No vas a cambiar nada ahí debajo de la cama.

 

En el pasado la palabra “estrés” era prácticamente desconocida. Investiga las canciones que contenían la palabra “ansiedad”, y verás que se referían a otra cosa, no a lo que se entiende ahora por ansiedad.

 

Había programas por la noche.

Claramente personales. Ahí se podían descubrir a Les Luthiers, a Georges Bataille. Uno entre mil, el programa “Sobredosis de Papel”, donde se leían relatos y se ponía música. Todo peligroso y poco establecido, una vuelta de tuerca, algo que puede ayudar a que tu personalidad sea definitivamente distinta, única. La música, aunque conocida, sonaba distinto, una puerta a otra dimensión. Podías escuchar en el momento preciso “only you” de Savage, e imaginarte en una noria por la noche en una ciudad de pocas luces. Y sentir el vértigo.

 

Si ahora buscas en Youtube esa canción, verás que se encuadra en el género de “Spaghetti Disco”, y al ver el vídeo cutre-hortera no experimentarás esa sensación en tu puta vida.

 

Estéreos recuerdos es una canción de Objetivo Perdido, un grupo de Valladolid, muy influidos en esta ocasión por El Aviador Dro, a su vez influidos por Human League y Throbbing Gristle, entre otros.

A veces van a conciertos de Krafwerk y son capaces de cambiar su futuro.

 

SONIK DRAWER 2016